sábado, 17 de octubre de 2009

una tarde lluviosa

La tarde se nublaba cada vez más y aunque en ocasiones suele ser esto propicio para el corazón, aquel ambiente solo provocaba en el mío un sentimiento de opresión pues “él” ya no estaba conmigo, él ya no era para mi & yo teniéndolo justo en frente.

A menudo me gustaba pensar en el “quizá” & en el “tal vez”; haciendo suposiciones el tiempo pasa volando pues el cansancio no se hace presente si ni siquiera los pies en el piso se apoyan por las grandes alas que a uno le crecen.

Ahora bien, diré que aquellos pensamientos no eran más que recuerdos de momentos felices junto a “él” & que ahora dominaban mi ser por la melancolía de saberlo perdido; “él” ya no estaba junto a mi & esa era la única verdad que por ahora mis manos podían asir.

Más triste & desolador se tornó mi alrededor al salir de la casa & abordar el coche. Al mirarle a los ojos le veía con ansia & quiero suponer que no son más que delirios míos aquellos donde parecía él mirarme con la misma ansia al extremo de en ocasiones superar la mía propia.

Aquel momento en el que por fin nos hallamos solos en la parte trasera del coche, probablemente muy a su pesar & por la mera necesidad de regresar al hogar propio, sentí que mi corazón latía más fuerte & rápido que nunca, contemplé en algún momento la posibilidad de que este pudiese salir de mi pecho.

No soy persona de arrebatos & mucho menos valiente, sin embargo, en ese instante navegó por mi mente un travieso pensamiento: ¡(…) no dejes de hacerlo! Ese pensamiento insano & juguetón no me dejaba en paz & provocaba en mi un desconcierto & cosquilleo muy intenso a la par.

Ya el recorrido había transcurrido en parte, la mitad quizá. Yo sabía que en efecto, si dejaba pasar desapercibido el momento, difícilmente uno similar se volvería a presentar. El momento era relativamente propicio, pocas veces “él” & yo nos encontrábamos solos & esta era una de ellas. A pesar de estar en una metrópoli la naturaleza se estaba haciendo presente ya con la lluvia, ya con el viento, lo que reflejaba en mí una incongruente sensación de valor.

Después de tanto cosquilleo interior & un poco de coqueteo mutuo por medio de jueguitos infantiles ocurrió lo que voy a narrar no sin antes aclarar que por mi parte no hubo jamás segundas intenciones, es decir, no buscaba un te quiero ni pretendía un cumplido por su parte, mucho menos una insinuación de amor u oferta de amistad tan siquiera. Simplemente actué porque el corazón así lo dispuso.

Habíamos ya bajado del coche & mientras “él” pagaba al chofer me encontraba yo sonrojada. Es una suerte que el frío, el viento & la lluvia hayan sido tan fuertes pues así pude disimular la vergüenza que sentía.

Al momento de partir para tomar caminos diferentes fue inevitable el ya tradicional & cordial abrazo de despedida, que yo pensé, no era más que una formalidad. Resultó no ser tan forzoso para “él” pues el abrazo se prolongo, aunque para mi éste se tornó lentamente en una llaga, llaga que lastimaba por los recuerdos que perpetuaba.

Me disculpé de inmediato con “él” pues desde el día en que decidimos separar nuestras vidas prometimos no tener este tipo de actitudes afanosas.

Ahora veo que la disculpa no era dirigida a “él” sino a mi yo interior pues la intención de matar todo sentimiento de ternura hacia “él” no solo era real sino también bastante fuerte.

Esperaba yo –para ser sincera- una respuesta cortante o una petición marcada para que no se volviera a repetir la escena, pues “él” siempre ha sido un amable & respetuoso caballero, pero contrario a lo que yo imaginaba, obtuve una réplica mucho más fuerte de aquel abrazo.

Mientras jugueteaba suavemente con su oreja, murmuré lo siguiente: prometí no volverlo a hacer… pero las promesas se pueden romper, ¿cierto? A lo que recibí como respuesta: es un día lluvioso & las promesas se pueden romper. El viento sopló fuerte & rozó nuestras mejillas que se encontraban juntas, la brisa de la lluvia residía en nuestros rostros & el frío provocaba que aquel abrazo pareciera no tener fin.

Cuando menos lo imaginé & aunque debo decir que inconcientemente propiciado por mi, nuestros labios se adosaron & deshicieron en un largo & enternecedor, pero momentos después, amargo beso.

5 comentarios:

  1. waw!!! son palabras muy profundas,pero saben expresar esos sentimientos q muy en el fondo a veces nos guaradamos,pero es mejor sacarlos para no quedar con resentimientos ni culpas

    muy buenas palabras............

    KAREN JONAS

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  2. Zii ke bn ufff buenaz palabraz
    zi llegan, no ze bn de kien
    zea ezthe blog pero ezta genial
    ezpero zigaz o zigan azi
    .......
    xq ezta muy genial

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  3. muy buena escritora... m gusta como escribies dianita...
    siguele echando ganas..
    bye

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  4. woooww!!!!

    me parece bn k escribas tus ideas,es bueno expresar lo k sentimos y sacarlo de nosotros de alguna manera.

    te dire algo casi no me gusta leer,pero hare una ecepcion contigo,ya k me parece muy bueno tu blog.

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  5. este
    es el que mas me agrada
    noc
    pero ps me gusta
    escribes estupendo
    no dejes de hacerlo

    edgar

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